Te voy a contar algo que igual no esperas de alguien que ha montado una empresa de inteligencia artificial: yo también caí en la trampa de la IA genérica. Y me salió mal.
Fue cuando ChatGPT empezó a estar en boca de todos. Teníamos un concurso encima, el plazo apretando, y pensé lo mismo que estás pensando tú: «esto me va a ahorrar el trabajo de la memoria». Abrí el chat, pegué cuatro datos del pliego, le pedí que me redactara la memoria técnica, y en treinta segundos tenía varias páginas de texto. Bien escrito. Sin faltas. Coherente.
Y completamente vacío.
Lo leí y me sonó a folleto. Decía cosas como «nuestro equipo altamente cualificado garantiza la máxima calidad mediante una metodología de trabajo orientada a resultados». Frases que suenan bien y no dicen nada. Que valían para mi agencia igual que para una empresa de catering o una de jardinería. No había nada nuestro ahí dentro. Ni nuestro equipo de verdad, ni nuestros casos, ni una sola idea que solo nosotros pudiéramos haber tenido.
Aquella memoria no la presenté tal cual, menos mal. Pero el experimento me enseñó algo que está en el corazón de por qué después construí Pliquia.
El problema no es la IA. Es la IA sin contexto.
La inteligencia artificial genérica, como ChatGPT en su versión estándar, funciona prediciendo la palabra más probable que viene después de la anterior. Su base de conocimiento es todo internet, lo que significa que sabe de todo "en general" pero no sabe nada de ti "en particular".
Cuando le pides que escriba una memoria para un concurso público sin darle contexto sobre tu empresa, la IA no puede inventarse tus casos de éxito, ni los perfiles de tu equipo, ni tu metodología única de trabajo. Solo puede recurrir a los clichés y lugares comunes de la red: palabras vacías, adjetivos rimbombantes y estructuras repetitivas.
Para escribir una propuesta que gane, la IA necesita alimentarse de tu realidad. Sin ese contexto propio, el resultado es una plantilla genérica que no demuestra ninguna capacidad real de ejecución.
Los evaluadores ya lo huelen
Si tú puedes generar una memoria técnica en treinta segundos con ChatGPT, tus competidores también. Y las mesas de contratación y los evaluadores de los concursos públicos no son tontos.
Los evaluadores leen decenas de propuestas para un mismo pliego. Después de la tercera memoria redactada con IA genérica, empiezan a identificar perfectamente el patrón: el mismo tono corporativo plano, las mismas listas de viñetas estructuradas de forma idéntica, la ausencia total de datos numéricos y referencias locales concretas, y el uso excesivo de palabras como "sinergia", "optimización", "holístico" o "garantizar".
El resultado es la penalización en la nota del Sobre 2. No porque la IA esté prohibida (que generalmente no lo está, mientras la propuesta sea tuya), sino porque una memoria técnica genérica no responde de forma específica a los criterios del pliego y, por lo tanto, no puntúa.
Entonces, ¿la IA no sirve para las licitaciones?
Al contrario. La inteligencia artificial es la herramienta más potente que existe hoy en día para que las agencias y productoras compitan en igualdad de condiciones por los contratos públicos.
La diferencia está en cómo se usa. Una IA útil para licitaciones no es la que escribe por ti desde cero basándose en el vacío. Es la que actúa como un copiloto estructurando tu propia información. La IA sí sirve cuando es capaz de leer el pliego, entender los criterios de valoración exactos y redactar la oferta utilizando como base tus propuestas anteriores, el CV de tu equipo y la experiencia real de tu agencia.
No se trata de delegar la propuesta en la máquina, sino de usar la máquina para que ordene y redacte tu propuesta en el formato exacto que pide el evaluador.
Cómo lo resolvemos en Pliquia
En Pliquia creamos una tecnología diseñada específicamente para licitaciones, resolviendo el problema de la IA sin contexto.
Cuando trabajas con Pliquia, la plataforma no consulta internet para ver cómo se escribe una memoria técnica. Consulta tu propio histórico privado: tus campañas pasadas, las metodologías que ya has usado, los perfiles de tu equipo y los casos que ya has ganado. De esta forma, redacta un borrador que conserva tu voz y tu experiencia real.
Además, Pliquia estructura el documento siguiendo fielmente los criterios de valoración del pliego, evitando por qué tu memoria técnica puntúa por debajo de lo que merece debido a problemas de orden o claridad. La IA hace el trabajo pesado de estructuración y redacción inicial, pero el contenido es 100 % el de tu agencia.
¿Quieres dejar de sonar como todos los demás y empezar a usar una IA con contexto propio? Prueba Pliquia 14 días gratis, sube tu histórico y genera borradores de memorias que sí demuestran tu capacidad. Sin tarjeta para empezar.